Elaborar conservante casero para las rosas azules

Hemos podido comprobar que las rosas azules son capaces de destacar por encima de las demás flores, incluso el resto de flores. Tenemos la posibilidad de cultivar rosas azules aunque no sean naturales, ya que se han modificado sus genes, e incluso os hemos proporcionado las mejores técnicas para mantener frescas tus rosas azules en casa.

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En su momento hablamos de un conservante en polvo, especial para las flores y rosas más específicamente. Este conservante es capaz de hacer maravillas al mezclar con el agua del florero, y aunque lo podemos encontrar en nuestro vivero más cercano, hoy aprenderemos a elaborar nosotros mismos dicho conservante.

En el momento en que tenemos en nuestras manos cualquier flor cortada, incluyendo las rosas azules, estamos reduciendo su tiempo de vida. Por esto, es tan recomendable usar el conservante especial. Pero, ¿qué es exactamente?

Elaborando el conservante casero

Para crear nuestro propio conservante para las rosas azules que acabamos de adquirir, y mantenerlas frescas el máximo tiempo posible, deberemos seguir los siguientes pasos:

  1. Lavamos el florero dónde pondremos las rosas azules con agua caliente y jabón (enjuagándolo completamente). De este modo, hacemos que las posibles bacterias que puedan afectar a las rosas, el polvo y la propia suciedad se mezclen posteriormente con el agua que usemos.
  2. Cortamos las rosas azules durante la madrugada (si nos las han regalado, volvemos a cortarlas para conseguir un corte limpio). Al hacerlo durante las horas de madrugada, nos encontraremos con unos tallos con agua y nutrientes.
  3. Colocamos las rosas en una cubierta de plástico limpia y llena de agua corriente.
  4. Preparamos una mezcla compuesta de una cucharadita de azúcar, dos de jugo de lima o limón, y una cucharadita de lejía, además de aproximadamente 0.90 litros de agua que en este caso será tibia. Cuando esté todo bien mezclado, añadimos la solución al florero que tenemos vacío y limpio.
  5. Ahora cortamos los tallos de las rosas azules haciendo un ángulo de cuarenta y cinco grados. Debemos usar un cuchillo adecuado o unas tijeras para evitar que los tallos se chafen.
  6. El follaje de la parte inferior del tallo lo retiramos ya que evitaremos así que se quede sumergido bajo el agua del jarrón o florero a utilizar.
  7. Llenamos el florero con agua tibia y en él colocamos las rosas azules, consiguiendo el aspecto que nosotros mismos deseamos.
  8. Diariamente debemos tener una observación del estado de las rosas, y en el caso de haber alguna flor marchita, deberemos retirarla. Podemos volver a cortar el tallo para que vuelva a recobrar frescura.

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Como bien sabrás, las rosas azules, como el resto de rosas, son unas flores realmente sensibles de modo que debemos tener cuidado con la cantidad de conservante que echamos, y no abusar de él.

En el caso de que pase mucho tiempo y hayamos cambiado muchas veces de agua, podemos volver a preparar la solución para mantener el efecto. Pero recuerda que no podremos evitar que finalmente se marchiten todas las rosas azules ya que están cortadas.

Sergio

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